Análisis de “San Juan, la noche más larga”, la interseccionalidad, la construcción de las masculinidades y el patriarcado desde la subjetividad de un niño mapuche
- Leslie Sanches
- 28 abr 2024
- 5 Min. de lectura
Actualizado: 4 may 2024
1) Introducción
“San Juan, la Noche más larga” es un cortometraje chileno, dirigido y guionado por Claudia Huaiquimilla. La diégesis de la historia nos sitúa espacialmente en un pueblo de Chile y temporalmente en la fecha 23 de junio, día que celebran la festividad de San Juan.
El cortometraje “San Juan, la noche más larga” nos muestra, desde la mirada de un niño mapuche, como la interseccionalidad, la construcción de masculinidades desde el seno familiar y el patriarcado operan y atraviesan la vida del protagonista y las mujeres de las comunidades indígenas.
2) Abordaje:
Este análisis está organizado en tres macrocategorías: la puesta en escena, la puesta en cuadro y la puesta en serie, abordadas desde una perspectiva de género.
2.1: Puesta en escena: recursos visuales y sonoros
2.1.1: Recursos visuales:
Cheo que es el protagonista de esta historia, ya que es quien aparece más en pantalla y cuya historia gira en torno de él, lo vemos cabizbajo, lo que nos connota subordinación, excepto en la última escena, que nos sugiere que Cheo sufre una transformación a lo largo del corto. Reacciona y acciona frente a la imposición de la construcción de su identidad impuesta por su familia, en especial el padre.
El padre es el antagonista, representa la autoridad patriarcal, lo vemos en la escena de la comida familiar con mirada desafiante, agarrando a la fuerza a Cheo porque no se ha lavado las manos y llevándolo hacia afuera.
La hermana de Cheo, una niña de aproximadamente cinco años, la vemos maquillada y con elementos de ornamentos para el cabello en rosa: el estereotipo de lo femenino.
2.1.2) Recursos de sonidos diegéticos:
Cheo al comienzo busca contención en su primo Tanos, quien lo quiere moldear con la utilización de la palabra oral en la construcción binaria de la identidad de género del niño. Tanos le dice “pareces niña”, en tanto niña como débil y torpe en oposición a lo masculino. Tanos, también, lo llama “feo”. En contraposición podemos advertir que el padre habla de la niña “linda”.
El padre maltrata verbalmente, tanto a Cheo como a la madre del mismo a quien la culpa de que el niño “se porte mal”. La mujer, que es relegada al rol de madre, servil y cuidadora del hogar, también, debe moldear “la masculinidad” de Cheo; por eso, pide a la virgen “que Cheo se porte bien”.
En la escena del nudo del cortometraje, el padre llama “maricón” a Cheo por desobedecer a apalear el árbol, mostrándonos un sistema de opresión heteronormativo binario donde la orientación sexual disidente es objeto de burla. Aquí podemos advertir como el patriarcado, también, establece roles, jerarquías y posiciones de poder: los hombres adultos de la comunidad violentan a la naturaleza, las mujeres y los niños.
2.2) Puesta en cuadro
Además de la festividad que ya tiene un nombre perteneciente a un santo católico de la iglesia apostólica romana, una escultura de la virgen María aparece en cuadro, objeto que tiene una fuerte representación en cuanto a dictar pautas sobre el género femenino y los cuerpos gestantes, en tanto a la imposición de cómo las mujeres deben ser: bellas, puras, vírgenes y madres. Destinadas a servir y episódicas cuyas vidas giran en torno a los hombres.
Esto nos invita a pensar en la colonización de los pueblos indígenas. La colonización no es más que el dominio de un pueblo sobre otro, en este caso dominio cultural. La interseccionalidad atraviesa tanto a Cheo como a las mujeres de la comunidad que son subrogados por sus condiciones de género, sexo, edad, clase social y etnia.
La virgen María representa lo femenino, estático y episódico; son las mujeres quienes deben rezarle, prenderles velas y dejarle peticiones. En contraposición, el fuego es utilizado por los masculinos y es lo que destruye. En la construcción de masculinidades de la comunidad, utilizar el fuego los hace hombres fuertes, en oposición a las mujeres y disidencias que “son débiles”. El fuego es un elemento primordial en cuadro y elemento compositivo simbólico.
El fuera de campo es un recurso utilizado para no mostrar la violencia explícita. Un ejemplo es la escena que el padre castiga a Cheo fuera de la casa por no lavarse las manos. Escuchamos golpes mientras la cámara nos muestra el rostro de la niña siempre parece inmutable, producto de la naturalización de estas prácticas de castigo.
La mirada de Cheo está presente en casi toda la película, la cámara desde un punto de vista subjetivo de Cheo nos introduce en su observar y sentir. Cheo observa los moretones que tiene su madre, observa a su hermana dormir y la abriga, mira a su padre dormir sentado al lado de mesa con un vaso de vino sin terminar. Los planos cortos y cerrados refuerzan la idea de intimidad y encierro. El hogar no parece cálido ya que los objetos están inundados de colores fríos.
Por otro lado, la mayoría de las escenas son filmadas en cámara en mano. Una razón es que se focaliza en la mirada de Cheo, un niño que se mueve, camina y hasta corre. Otra razón es que este recurso le confiere “credibilidad”, se asemeja a un documental que cuenta un ritual de un pueblo indígena. Efectivamente el día de San Juan existe en la realidad más allá de la diégesis de la historia y los hombres apalean árboles con palos encendidos.
2.3) Puesta en serie
En tanto al montaje podemos observar que comienza con pantalla negra y luego se aparece en pantalla el graph: “23 de junio, día de San Juan, es la noche más larga del año. Ese día el sur de Chile se llena de hogueras para calentar al sol.” Es una introducción bastante desconcertante con respecto a la trama principal. Nos invita a preguntarnos si es necesario calentar el sol. Continúa un flashforward de la última escena de Cheo con su camisa a cuadros corriendo hacia la virgen. Este montaje no lineal introduce a Cheo como el protagonista reaccionario y activo.
El ritmo del montaje es lento, las tomas tienen larga duración de tiempo. Como una representación realista de la vida de una comunidad en un pueblo alejado de la urbanización, en un ambiente poblado por la naturaleza.
3) Conclusión
El cortometraje muestra situaciones que no son llevadas al cine con frecuencia, lo que constituye una novedad visibilizar a las comunidades indígenas de Latinoamérica.
Sí bien, el total de la población de las comunidades indígenas son oprimidas por el colonialismo y por diferentes dispositivos y prácticas (religiosas, culturales, socio-económicos, discriminaciones raciales) estas también se organizan en una estructura patriarcal jerarquizada en roles basados en la diferenciación de géneros por razones biológicas. Los hombres tienen una posición de privilegio y poder frente a las mujeres y niños. La interseccionalidad atraviesa a niños y mujeres haciéndolos más vulnerables que a otras víctimas de desigualdades.
En ese contexto de múltiples opresiones entrelazadas, la familia es la que tiene el deber de moldear “las masculinidades” en los niños varones, la “identidad” heteronormativa permitida. Esto es sumamente necesario para que siga perpetúense el sistema colonial heteronormativo impuesto, como un virus que tiene que seguir reproduciéndose para continuar dominadas y dominados.
Sin embargo, sentimos un alivio al final al ver que el niño se rebela ante el padre, desobedeciendo y utilizando el fuego (elemento masculino) para quemar las peticiones de “cómo se debe portar” para llegar a ser “el hombre masculino” que le imponen y a la virgen, símbolo de imposición colonial.

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